5.- El Origen Mesozoico de Andalucía (251-65 ma)
HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ
El Origen Mesozoico de Andalucía (251-65 ma)
La intención de este blog es compartir los eventos geológicos más importantes que perfilaron nuestra provincia. Huiré pues de tecnicismos innecesarios, discusiones científicas para las que no estoy capacitado y asumo que me es imposible contar la historia con la veracidad que me gustaría. Me conformo con intentarlo.
Triásico (250-200 ma)
Durante este periodo Europa y América seguían unidas, formando parte de Pangea, el último supercontinente que ha existido en nuestro planeta. El clima era terriblemente árido y, como todos sabemos, los reptiles dominaban la Tierra. Los primeros Dinosaurios se extendieron a lo largo y ancho del supercontinente, dando comienzo a la célebre “Era de los Dinosaurios” que durará casi 200 millones de años. Para bien o para mal los Dinosaurios acabarán extinguidos, mientras que otras familias de reptiles triásicos, como los cocodrilos y las tortugas, si han logrado sobrevivir. No debemos tampoco olvidar que de los reptiles triásicos proceden los Terápsidos, antecesores de todos los mamíferos. No venimos de los dinosaurios, pero casi. Os dejo una simpática reconstrucción de la Pangea triásica.
Fijaros que Iberia se encuentra en el centro de Pangea, concretamente en el extremo oriental de su Cordillera Central, con una costa oriental bañada por el nuevo Mar de Tethys. Al norte queda Europa, al oeste América del Norte-Groenlandia y al sur África. Os dejo una reconstrucción más realista, tomada de la maravillosa obra de Ron Blakey, donde os he marcado varios hitos geográficos de interés.
Pese a los lógicos cambios acaecidos durante 50 millones de años, lo cierto es que el triásico no fue una edad geológicamente activa en Iberia. Nos conformamos con destacar la presencia del Surco Pirenaico (que nos separaría de Francia) y del Surco Bético (que nos separaría de África), que convertía nuestro país en una península americana (Canadá-Groenlandia). Os he marcado las zonas de interés en un molde muy usado en las aulas de geología.
El último modelo de Iberia nos explica con claridad como nuestros ríos solo podían verter sus aguas hacia el este, hacia el Mar de Tethys (embrión del mediterráneo). Gran parte de estos residuos se acumularían sobre la “Cuenca Bética”, creándose una homogénea y extensa llanura marina de poca profundidad. La formación de rocas sedimentarias triásicas destaca por su gran plasticidad, al estar formada principalmente por yesos, arenas y arcillas (sin olvidar algunas rocas calizas). Cuando millones de años después se active la Orogenia Alpina y el mar lance una ciclópea Ola de Piedra contra la península, esta capa se convertirá en el cimiento de la mayoría de nuestras montañas como más adelante veremos. Os dejo una representación científica realizada por Martín Algarra, cuya interpretación me supera con creces.
Jurásico (200-145 ma)
El Jurásico Inferior (200-1800ma) también fue geológicamente tranquilo en Iberia. La Cuenca Ibérica seguía recibiendo los sedimentos depositados por los ríos peninsulares. La extensa y poco profunda (<200m) llanura marina triásica recibía estos residuos, de tal manera que las primeras capas jurásicas (Lías Inferior) sufrirán una sedimentación de plataforma carbonatada (restos de conchas, corales y esqueletos); formándose Calizas y Dolomías. Esta capa jurásica será la base de las Zonas Externas de la futura Cordillera Bética, y la estabilidad de su estructura hace que se convierta en la principal materia de afloramientos jurásicos en nuestra Sierra.
Durante el Jurásico Medio (180-160ma) la llanura marina andaluza sufrirá cambios drásticos debido a las terribles fuerzas liberadas por las fragmentación de Pangea. Entre las grietas abiertas en el supercontinente (rifting), tenemos que destacar la apertura o nacimiento del Océano Atlántico. Iberia fuer literalmente “arrancada” de América, convirtiéndose en una placa independiente con vocación a la insularidad. La generación de estos nuevos mares ayudó a crear un clima mucho más benigno, donde los animales siguieron proliferando. Los Dinosaurios mantuvieron el reinado, aunque aparecen otros reptiles como serpientes, iguanas, lagartos y camaleones. Los Bosques de coníferas habían derrotado ya a los grandes campos de Helechos y licopodios. Os dejo una reconstrucción del mundo jurásico medio, como siempre tomado del Ron Bakley, donde os he marcado varios hitos de referencia.
El “rifting atlántico” conlleva el hundimiento generalizado de la mayor parte de la cuenca bética, creando dos zonas muy bien diferenciadas; una alta (adherida al basamento ibérico sudeste) y otra baja (que tenderá a alejarse y hundirse progresivamente), separadas entre sí por un colosal “talud” submarino. Ambas partes constituyen la patria geológica de las futuras “Zonas Externas” del Sistema Bético. La parte alta es la “Zona prebética” que al mantener su ambiente sedimentario de aguas poco profundas, facilitará la formación de Calizas y Dolomías. La parte baja es la “Zona Subbética” donde predominará un ambiente sedimentario pelágico, facilitando la formación de Margas y Arcillas.
El manto submarino subbético podemos compararlo con una manta arrugada, pues se establece un sistema de “Surcos” (hasta 2000m de profundidad) y “umbrales” (ocasionalmente pueden emerger), cuya disposición marcará el destino de cada zona en concreto. A los pies del talud se forjó el Surco Norbético (patria de la “Unidades Intermedias”), le sigue el Umbral Externo (origen del Subbético Externo), el Surco Subbético (feudo del Subbético Medio) y el Umbral Interno (patria del Subbético Interno o Penibético). Esta estructura secuencial resultará de primordial importancia para entender como acaban alzándose las montañas andaluzas durante la orogenia alpina.
En la zona gaditana en cuestión el sistema se simplifica bastante pues solo se forjó junto a la costa el Surco Subbético (no alcanza la plataforma prebética, ni el surco norbético, ni el umbral externo) y bastante alejado de la costa el Umbral Interno. Un detalle exquisito para los amantes de la Sierra de Grazalema, pues el Corredor del Boyar es el limite exacto entre ambos dominios geológicos. Al Norte, la Sierra del Pinar será el máximo exponente del Subbético Medio y al Sur, la Sierra del Endrinal representa el Subbético Interno o Penibético (nótese que en nuestra provincia solo tenemos estas dos expresiones del Sistema Bético Externo, y no existe representación alguna del Bético Interno).
La sedimentación será más pelágica en las zonas del surco y más somera en la zona de los umbrales, explicando así por qué la zona penibética es más carbonatada que la Subbética media. Los enamorados de nuestra Sierra de Grazalema, aficionados o no a la geología, reconocemos la blancura del Simancón a leguas. El Penibético gaditano es extraordinariamente bello. Os dejo una fotografía que tomé desde el Reloj para que podáis ver el contraste de la oscura Sierra del Pinar (Subbético Medio) con la blanca Sierra del Endrinal (Penibético).
Durante el Jurásico Superior (160-135 ma) las zonas externas de la futura Cordillera Bética siguen madurando al aumentar el grosor de las capas jurásicas con nuevos sedimentos. La Prebética mantiene su estatus de plataforma marina de aguas poco profundas (Calizas y Dolomías), mientras que la Subbética va colmatando los surcos de manera que la sedimentación pelágica (Margas y Arcillas) se sigue de una fase de sedimentación carbonatada somera (Calizas y Dolomías).
En Algunas zonas los surcos subbéticos pueden sufrir grandes “corrientes de turbidez”, originadas por eventos catastróficos terrestres, que depositan turbiditas procedentes de tierra continental. Estos depósitos pueden alcanzar grandísimas extensiones en muy poco tiempo, alterando el proceso natural de sedimentación. Hecho decisivo en la formación de la provincia gaditana como veremos al estudiar la orogenia alpina.
3) Cretácico (145-65 ma)
Durante el Cretácico la disgregación de Pangea seguiría creando nuevos mares y nuestro planeta disfrutará de un clima más cálido, húmedo y benigno. Los fragmentos de Pangea nos recuerdan ya a los continentes actuales; Groenlandia, América del Norte y América del Sur separados de Europa y África por el Océano Atlántico. Asia iba tomando forma sin la India, Europa seguía sin ensamblar con un sur muy parecido al caribe actual (donde Iberia sería una de sus más notorias islas) y Australia seguía anclada al polo sur. No existían casquetes polares, motivo por el cual el nivel del mar era muy superior al actual. He tomado uno de los bellísimos mapas cretácicos de Ron Blakey, concretamente de hace 105 ma, y os he marcado los principales hitos cartográficos.
En este nuevo mundo los Dinosaurios alcanzan su máxima expansión y diversidad, hecho que suele sorprender pues la industria del cine ha popularizado el Jurásico. El Cretácico es también la edad que vio nacer las primeras aves, los primeros primates y las primeras flores. Curiosamente fuera cual fuese el evento cataclísmico que supuso el fin de la Era, los dinosaurios serían aniquilados de la faz de la tierra y la vida tardaría millones de años en recuperar su viejo esplendor.
Mientras la vida florecía, la cuenca bética seguía su proceso madurativo respetando el esquema planteado durante el Jurásico. La plataforma prebética mantendrá su sedimentación de aguas poco profundas (Calizas y Dolomías), mientras que zona subbética sufrirá un franco hundimiento favoreciendo una sedimentación de corte pelágico (Margas y Arcillas).
Pese a ello la gran cantidad de material cretácico vertido, especialmente en la zona gaditana, lograría que emergiera parte del “Umbral Interno”. Sí, imagínense la Sierra del Endrinal como primera abanderada de nuestra provincia. Que maravilla. Nótese que este afloramiento se produciría bastante lejos del lugar que actualmente ocupa el penibético gaditano, pues el empuje alpino aun no había comenzado. Este primer islote gaditano sufriría una intensa kárstificación de sus rocas carbonatadas, formando un trabajado “Paleokarst” bien documentado en zonas del Simancón y el Reloj. En cualquier caso esta avanzadilla geológica, como si de un inmenso submarino se tratara, acabaría desplomándose con un nuevo hundimiento del fondo marino. Las karstificadas cimas penibéticas, sepultadas en el abismo marino, comenzarían de nuevo a cubrirse de margas y arcillas. Una historia fascinante. Os dejo una foto de mi querido Simancón tomada desde el Reloj, fijaros que bien se aprecia la cresta glaciar que une ambas cimas y que me gusta llamar “Cresta de la Luna”.
En cualquier caso el evento geológico andaluz de máxima envergadura sería el alzamiento de un grupo de “Islas Orientales” bastante alejadas del macizo ibérico. Estas islas alargadas, se irán acabalgando entre sí, formando un conglomerado bastante complejo que acabará convirtiéndose an las Zonas Internas del Sistema Bético (complejos nevado-filábride, Alpujarride, Maláguide y Rondaide). Su génesis se atribuye a los movimientos divergentes de la placa ibérica y africana, que llegaron a separarse 1.500 Km.
Estas islas comenzarán de inmediato a sufrir los rigores del mundo aéreo, vertiendo grandes cantidades de material terrígeno al mar. Estos sedimentos caerán sobre un extenso y profundo surco horadado en le borde septentrional de la placa africana (Surco de los Flysch Cretácicos), y los recorrerán de este a oeste con gran facilidad, formando los “Flysch mauritanienses” (representado en nuestra provincia, tras la orogenia alpina, por el Corredor del Boyar y la Unidad de los Nogales en el Campo de Gibraltar).
Me gustaría concluir con otra maravillosa reconstrucción de Ron Blakey. En esta ocasión lo he dejado tal y como fue concebido. Así cerramos la Era Mesozoica, hace 65 ma. Con este bellísimo “mapa mundi”, donde ya podemos ubicarnos con cierta comodidad. Eso sí, aquí Andalucía sigue sumergida, exceptuando la mencionada “Isla Oriental” o las zonas de “Sierra Morena" vinculadas al zócalo paleozoico ibérico. Nuestra provincia sigue sin existir, oculta bajo el mar. Y es que nadie podrá discutir a un gaditano que venimos del Mar.
















Comentarios
Publicar un comentario