7.- El origen neógeno de la Provincia de Cádiz (23-2,5 ma)
HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ
El origen neógeno de la Provincia de Cádiz (23-2,5 ma)
Durante el Neógeno (23-2,5 ma; Mioceno y Plioceno) la orogenia alpina alcanzará el sur peninsular, emergiendo del fondo marino nuestra querida Andalucía. La provincia de Cádiz completará así la península ibérica.
1) El “Gran Viaje” (Mioceno Inferior; 23-16 ma)
Mientras el primitivo Mar Mediterráneo (Mar Paratetis) iba perdiendo su conexión oriental con el Océano Índico, en su extremo occidental la “orogenia alpina” estaba a punto de crear un nuevo escenario geológico. La inmensa cantidad de corteza oceánica producida por la joven cuenca marina argelo-provenzal, acabaría desgajando en dos aquella “Islas Oriental” originada durante el Cretácico, y denominada científicamente como “Bloque meso-mediterráneo”. Una de las mitades sería lanzada al sur, contra la placa africana, para formar las Kabilias argelinas (cordillera septentrional argelina), mientras que la otra mitad formaría una unidad tectónica independiente conocida como Placa de Alborán (Dominio de Alborán o Subsardo).
La placa de Alborán, ubicada unos 1.000 Km al este de nuestra provincia, será la encargada de escribir la historia geológica de nuestra tierra. Sus rocas sedimentarias, mesozoicas y cenozoicas en su mayor parte, formarán las Zonas Internas “bético-rifeñas” (Sistema Bético y Rif). El Norte de África y el Sur Peninsular están hermanados desde finales de la Era de los Dinosarios. ¿No os parece fascinante?
Hace 23 ma, durante el llamado “Paroxismo aquitanienese”, la jovencísima placa de Alborán comienza su “Gran Viaje” hacia occidente. Las capas geológicas del dominio de Alborán comienzan a plegarse sobre sí mimas de una manera caótica, sin respetar su propia cronología. Surgen así los “Mantos de Corrimiento”, caracterizados por un grosor de la zona de acabalgamiento de más de 4 km.
Es fácil entender que la placa de Alborán iba arrasando todo cuanto tocaba. El Zócalo paleozoico ibérico se extendía hacia el sudeste por rocas sedimentarias, mesozoicas y cenozoicas, que formaban un sistema de surcos y umbrales muy bien definido. Me refiero a la Zonas Externas del Sistema Bético que ya vimos al detalle al estudiar la Era de los Dinosaurios. Hace 20 ma, durante el Paroxismo Burdigialense, la placa de Alborán colisionó contra estros sedimentos arrastrándolos hacia le oeste. Primero se produjo el choque con el Prebético, y más tarde con el Subbético.
Si nos centramos en el estudio de nuestra provincia podemos afirmar que las rocas del Subbético Interno gaditano (p.ej. Sierra del Endrinal) recorrieron unos 500 Km, mientras que el material del Subbético Medio gaditano (p.ej Sierra del Pinar) tuvo que viajar no menos de 300 Km. Ni que decir tiene, que el arrastre de estas rocas forjará nuevos “Mantos de Corrimiento”, que no tardarán en emerger para siempre. Los cabalgamientos de los distintos elementos del Sistema Bético entre sí son bastante coherentes y explican bien el proceso descrito (Vera 1.988)
2) La “Gran Colisión” (Mioceno Medio; 16-10 ma)
El Avance de la placa de Alborán acabará colisionando con las placas ibérica y africana, dando inicio así a una maravillosa “Orogenia” (fenómeno formador de montañas). Podemos identificar como un orógeno (dominio de Alborán) impacta contra un antepaís (zócalo ibérico y zócalo africano), produciéndose, por obducción, el alzado de una cadena montañosa (“Arco de Gibraltar”; formado por el Sistema Bético y el Rif). Entre la nueva cordillera y el antepaís forzosamente se debe formar una antefosa (Cuenca del Guadalquivir y Cuenca del Rif), que inicialmente queda sumergida y posteriormente tenderá a emerger (Iberia hace 15 ma. Rosenbaum et al., 2002)
Mientras se producía la “Gran Colisión”, el Mar Mediterráneo perdería su conexión oriental con el Océano Índico (12 ma). Nuestro Mar pasaba a depender del Océano Atlántico, aunque también comunicaba con una gran bolsa de agua marina euroasiática de estirpe oceánica. Me refiero a un inmenso mar interior, denominado Mar Paratetis, que alcanzaba el corazón de Europa (Austria y Rumania), el Mar Negro, el Mar Caspio y el Mar de Aral. Al fin y al cabo estamos describiendo la corteza oceánica más antigua del planeta, vinculada al antiquísimo Océano de Tethys (Europa hace 12 ma. National Geographic)
No podréis negarme que se trata de un tema apasionante. El Arco de Gibraltar empezó a emerger como si se tratará de una colosal criatura marina que intentaba cruzar el estrecho desfiladero existente entre Europa y África. El tema es que ese desfiladero iba disminuyendo a su paso (a un ritmo similar al actual; 4 mm/año), y la criatura acabaría atrapada en su interior (Iberia hace 10 ma)
Ya hemos comprendido como se formaron nuestras sierras, pero el avance de la placa de Alborán nos explica la existencia de tres elementos muy característicos de nuestra provincia; los Flysch, los Olistotromas y las Moronitas.
Los Flysch son restos sedimentarios acumulados en las “surcos norteafricanos de los Flysch” desde el cretácico. El avance de la placa africana hacia el norte comprimirá al máximo el surco, llegando a colapsarlo. En ese instante todo su material es arrastrado, por la placa de Alborán, hasta su ubicación actual al sur de la provincia gaditana (recorriendo hasta 800 km, de este a oeste). Su máximo representante son las Unidades del Campo de Gibraltar, y su espacio natural más característico el PN de los Alcornocales (Sanz de Galdeano 1990)
Los Olistotromas (“acumulación de materiales deslizados”), son “trozos o mezclas” de rocas arrancados de los bordes de colisión entre la placa de Alborán y el zócalo ibérico. Estas mezclas, van rodeándose de una fina matriz sedimentaria, y logran ser arrastrados hacia occidente. Estos “bloques exóticos” de mezclas dispersos en una matriz de diferentes edades y litología podemos encontrarlos en el limite septentrional del Sistema Bético (Roldan et Al. 2016)
Las Moronitas, que deben su nombre al lugar donde fueron descritas en el S.XIX, son los primeros sedimentos marinos depositados sobre la recién formada antefosa del Guadalquivir, sumergida a unos 300 metros durante todo el Mioceno. Son margas grises y blancas ricas en diatomeas (restos orgánicos). Algunas moronitas serán desplazadas con el avance del dominio de Alborán (alóctonas) mientras que las depositadas tras detenerse el avance de la placa persisten donde fueron forjadas (autóctonas, típicas de la campiña jerezana por ejemplo). Alfonso Chaves et Al. 2016.
3) La provincia gaditana emergida (Mioceno Superior; 10-5,5 ms)
La placa de Alborán detiene su avance, quedando atrapada entre las placas ibérica y africana. El “Arco de Gibraltar” ocupa desde entonces su actual posición, motivo por el cual podemos afirmar que buena parte de Andalucía acaba de emerger del fondo del mar. En clave local, nos encontramos con un bloque homogéneo que engloba la mitad occidental de Málaga (parece ser que el actual curso del Guadalhorce hacia de frontera), la mitad oriental de Cádiz y el norte de del Rif marroquí. En esta sierra en herradura no existía ningún Estrecho de Gibraltar, aunque los canales marinos del Rif (sur) y del Guadalquivir (norte) garantizaban la conexión entre el Mediterráneo y el Atlántico (Martin et al. 2009)
Por fin ha emergido el margen oriental de la provincia de Cádiz, formada a grosso modo por el PN de los Alcornocales (Unidades del Campo de Gibraltar) y el PN de Grazalema (Subbético Medio y Subbético Interno ó Penibético). Nuestras sierras fueron las primeras en ver la luz del sol, dejando la parte occidental de nuestra provincia hundida en la profunda Cuenca del Guadalquivir (Serrano 1979)
Las tierras gaditanas emergidas no tardarán en verter sedimentos que permitirán el afloramiento de las zonas más cercanas. La comarca de la Sierra de Cádiz se completa con la incorporación de su extremo occidental (Arcos, Bornos y Espera) y oriental (Setenil y Alcalá del Valle). La mitad oriental de la Campiña jerezana crece con la incorporación de su parte central (Jédula y San José del Valle). La comarca de la Janda se completa con la adhesión del oeste (Medina Sidonia, Conil, Vejer y Barbate). El Campo de Gibraltar emerge desde sus orígenes (Mapa clásico de Gutierrez Mas et al. 1991)
La costa mediterránea gaditana era parecida a la actual, mientras que su costa atlántica pertenecía a la cuenca del Guadalquivir, en cuyo fondo se encontraba nuestra comarca noroeste y la Bahía de Cádiz. Esta inmensa cuenca marina poseía tres cuencas menores; la de Vejer, la de Arcos-Bornos y la de Ronda. Os he dibujado un mapa en Google Earth tras la lectura de numerosa bibliografía (Jesús Carrera. 2023)
Hace 6 millones de años sucedió un evento geológico extraordinario; la perdida de conexión entre el Océano Atlántico con el Mar Mediterránea, debido al cierre de los corredores bético y rifeño. Durante esta “Crisis Salina del Messinense” (6-5ma), nuestro Mar Mediterráneo se desecó casi al completo, depositándose grandes cantidades de sal en su lecho marino. Los ríos europeos acabarán excavando grandes cañones y vertiendo sus agua en pequeños mares interiores, de estirpe endorreica, que se desecaban durante el verano.
4) El Estrecho de Gibraltar y el Guadalquivir (Plioceno; 5,5-2,5 ma)
Un Colosal dique natural contenía las aguas atlánticas al otro lado del Estrecho de Gibraltar. Finalmente, la tectónica de placas y la fragilidad estructural del Arco de Gibraltar acabaría abriendo una colosal brecha en su centro. La mayor catarata de todos los tiempos, comenzó a llenar el Mar Mediterráneo a un ritmo extraordinario (hay quien dice que se llenaría en solo 2 años). La apertura del actual Estrecho de Gibraltar marca el inicio del Plioceno, y fue el evento geológico más importante de la Europa meridional reciente (pues sin querer preocupar al avezado lector, me temo que dentro de 200 ma el avance de la placa africana habrá borrado todo el Mar Mediterráneo y nuestro Sistema Bético será el extremo occidental de una colosal cordillera montañosa más alta que los actuales Himalayas)
La apertura del Estrecho de Gibraltar supuso la regresión de la Cuenca del Guadalquivir, donde la sedimentación deja de ser pelágica y cobra un carácter litoral (limos arcillosos, arenas y areniscas, destacando la célebre “roca ostionera”). Va formándose así la Depresión del Guadalquivir, que configurará la mitad occidental de nuestra provincia (comarca Noroeste, Campiña de Jerez occidental y la Bahía de Cádiz). Nuestra provincia alcanza ahora su madurez geológica. Es cierto que la línea de costa, los lindes lacustres, cursos fluviales y la singularidad de sus cimas se modificará durante el Cuaternario, pero solo la Bahía de Cádiz sufrirá cambios radicales. Por fin tenemos escrita la mayor parte de nuestra historia geológica. (Iberia hace 5 ma. Martin et all 2009)

















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