1.- El idioma de la Tierra; el “Tiempo Geológico”
HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ
El Tiempo Geológico
He tardado más de un año en comenzar a escribir la “Historia Geológica de la Provincia de Cádiz”. Para empezar os diré que no soy geólogo ni historiador, simplemente soy un apasionado de mi Tierra. He leído todo lo que he podido, he conversado mucho y he disfrutado debatiendo asuntos de diversa índole. La calidad científica de los especialistas es abrumadora, y a ellos me remitiré continuamente. No voy a revelar nada nuevo, y en ningún modo pretendo complementar los textos ya existentes. Solo pretendo poner voz a los eruditos de la Tierra, hacer de traductor con la humildad propia de los eternos estudiantes. Quiero contarle esta Historia a mis hijas. De hecho ese fue el origen de estos largos meses de estudio. Aprender a contar lo que las piedras esconden.
El “Tiempo Geológico” es un como un idioma primitivo. Una lengua extinta. Es un espacio temporal tan excelso que nos confunde con gran facilidad. Os lo voy a demostrar. Desde que vamos al colegio nos enseñan que la civilización llegó a Europa con el Imperio Romano, que supieron dar respuestas a las preguntas que se hicieron los griegos. Los más curiosos podrán objetar que la Civilización empezó en Mesopotamia… entonces los arqueólogos nos emplazarán a las primitivas cavernas, a los utensilios de piedra y al descubrimiento del fuego. Sí, estamos hablando de los Orígenes del Homo Sapiens. La Historia de la Humanidad comenzó, sin entrar en polémicas, hace unos 350.000 años. Me temo que ha llovido bastante desde entonces, ¿no os parece?
Lo cierto es que me he propuesto contaros la Historia de nuestras Piedras. Las pinturas rupestres del Santuario del Bacinete que podemos visitar en el PN de los Alcornocales, a un tiro de Piedra de San Carlos del Tiradero o del la Garganta del Risco Blanco, siguen estando donde fueron pintadas. No se ha movido ni una piedra. Nuestros ancestros cazaron en la Sierra del Endrinal, en la Sierra del Pinar y en la Sierra del Aljibe. Aunque el glaciarismo podría explicarnos algunas diferencias con la actualidad, lo cierto es que un “cavernícola” podría acompañarnos en un ascenso por la Sierra del Caillo o por la malagueña Sierra del Palo. En nuestra diminuta Historia no caben las Historias de las Montañas. Nuestro Sistema Bético se gestó a centenares de kilómetros del lugar que actualmente ocupa; Sierra Nevada muy cerquita de donde hoy descansan las Islas Baleares, la Sierra del Endrinal emergió del fondo marino de Alborán a decenas de kilómetros de Benaocaz y la Sierra del Pinar algo más cerca, pero también del fondo del Mar. La Sierra del Aljibe afloró sus flysch desde su profundo surco norteafricano. En nuestra provincia no hay ninguna Montaña que naciera donde actualmente se encuentra. Casi ninguna. ¿no os resulta maravilloso?
Los geólogos suelen usar un ejemplo muy gráfico para resetear nuestro sentido del tiempo. Si Desde el origen de la Tierra hasta hoy hubiera pasado un día, el Ser Humano habría aparecido en el último segundo del día. Poco más que un pestañeo. Nada más. Esta claro que nuestro diminuto simulador de la realidad, llamado cerebro, debe hacer un gran esfuerzo para procesar esta información. Es evidente que usar los años como escala temporal no es lo más adecuado. Nuestros sabios, conscientes del reto, inventaron nuevas escalas; Eones, Eras, Periodos, Épocas y Edades. Cuidado con las simetrías. Cada Eón acaba o comienza con un acontecimiento esencial de la “Historia de la Vida”, motivo por el cual la duración de cada uno de los eones es muy diferente.
La mayoría de estudiosos piensan que la Tierra tiene unos 4.500 millones de años y han tenido en bien dividir su historia en cuatro espacios “Eternos” (Eones); Hádico, Arcaico, Proterozoico y Fanerozoico. Los tres primeros eones son tan lejanos en el tiempo y su estudio es tan complicado, que se decidió agruparlos en un espacio “Super Eterno” (Supereón); el Precámbrico. Como ya os he comentado el reparto temporal es algo azaroso, pues el 90% de la Historia de la Tierra le pertenece. La Tierra adquirirá su estructura interna (núcleo y manto) y externa (Corteza). La corteza, oceánica o continental, se fragmentará en numerosas “placas tectónicas” que flotarán sobre el magma del manto. Estos "cascarones de piedra" navegarán por un primitivo mar de lava, colisionando entre sí o separándose sin remedio. Un infinito dinamismo que explica la actual Orografía de nuestro planeta como iremos descubriendo. El desarrollo de la Vida esta muy ligado a la orogenia, es decir, al nacimiento de las Montañas. Una simbiosis extraordinaria.




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