8.- El Origen cuaternario de La Bahía de Cádiz (2,5 ma)


 


8.- HISTORIA GEOLÓGICA DE LA PROVINCIA DE CÁDIZ

El Origen Cuaternario de La Bahía de Cádiz (Glaciación Cuaternaria; <2,5 ma)



Aunque cueste de creer estamos viviendo en plena “Edad del Hielo” (Glaciación Cuaternaria). Cuando los últimos dinosaurios poblaban nuestro planeta, hacía muchísima calor, no existían los casquetes polares y buena parte de las tierras continentales estaba inundadas por el mar (alcanzando 250 metros por encima del actual nivel del mar). Desde entonces la Tierra no ha dejado de enfriarse, congelándose primero la Antártida (Polo Sur) y luego Groenlandia (Polo Norte). Hemos sufrido cuatro grandes glaciaciones cuaternarias (Günz, Mindel, Riss y Würm) y todo hace pensar que pronto entraremos en una quinta glaciación. Es posible que no nos percatemos de ello porque estamos viviendo un periodo postglacial especialmente benigno.



Aunque podemos dividir el Cuaternario en dos periodos, casi la totalidad del mismo pertenece al Pleistoceno (2.500.000-11.700a) y solo una mínima fracción configura el Holoceno (<11.700a). Hace 300.000 años entra en escena el Homo Sapiens africano que no tardará en conquistar el mundo...  pero esa es otra Historia. 





A continuación vamos a estudiar como se fue configurando la costa atlántica gaditana durante los últimos 3 millones de años. Hablaremos del Bajo Guadalquivir y su primitivo golfo, del estuario del Guadalete y del fascinante desarrollo de la Bahía de Cádiz. 



1) El Golfo Tartésico y la Bahía de Cádiz pliocénica (3-2,5 ma)



A finales del Plioceno nuestra provincia ha emergido por completo. La costa atlántica andaluza era muy diferente a la actual, pues la comarca noroeste gaditana lindaba con una gran bolsa de agua marina denominada “Golfo Tartésico” (Sinus Tartessii). El Golfo poseía 60 Km de ancho (Palos - Chipiona) por 120 Km de largo (Chipiona - Alcolea del Río) y comunicaba, al norte, con el “Lago Ligur” (Lacus Ligustinus). En el corazón de este lago se encontraban numerosos islotes, siendo alguno de ellos la patria geológica de la capital andaluza. (Francisco José Barragán de la Rosa. Universidad de Sevilla) 





Al sur de la recién emergida campiña jerezana nuestra provincia sufrirá dos eventos geológicos de una importancia decisiva; la “falla de San Cristóbal” (Sierra de San Cristobal. Norte Puerto Santa María) y la “fractura gaditana NE-SE”. Por simplificar las cosas, ambas fracturas perfilarán el primitivo cauce del Guadalete, ensamblando su primitivo delta (al sur de Arcos) y diversos riachuelos (Majaceite y afluentes del curso alto). Además el labio inferior de la falla de San Cristóbal basculó el curso Bajo del Guadalete hacia el sur, donde un primitivo estuario definiría el espacio de la incipiente Bahía de Cádiz (sin islas en sus orígenes) (J. Moral. Evolución Cuenca del Guadalete. 1991)





2) El Golfo Tartésico y La Bahía de Cádiz pleistocénica (2.500.000 - 11.700 a) 



Mientras el glaciarismo perfilaba nuestras sierras, las transgresiones marinas alteraban nuestras costas. Ya hablaremos en otro momento de los últimos glaciares gaditanos, como el ubicado en la cara norte norte del Simancón y el Reloj. Especial mención merece la presencia de un proceso nivokárstico singular, que nos ha dejado unos lapiaces bellísimos. 


El Golfo Tartésico comienza a rellenarse, aunque el fenómeno geológico primordial durante el Pleistoceno serán la aparición de la "falla del Bajo Guadalquivir" y de la "falla de Guadiamar", ya que ambas definirán el Bajo Guadalquivir, y nos explican perfectamente por qué la desembocadura del Guadalquivir acabó junto a Sanlucar de Barrameda (Borja Barrera. 2018)





A efectos prácticos el distrito noroeste gaditano y la parte occidental de la campiña jerezana formarían el labio meridional del Golfo Tartésico. Es ahora cuando comienza a dibujarse una primitiva Doñana, siendo la zona de El Rocío ya tierra firme (Francisco José Barragán de la Rosa. Universidad de Sevilla)





El Guadalete siguió forjando una gran ensenada al sur de Jerez (no se pueden descartar conexiones transitorias con el Golfo Tartésico), naciendo así la Bahía de Cádiz con sus tres islas gaditanas (J. Moral. Evolución Cuenca del Guadalete. 1991) 





La primera isla en emerger fue la isla de Antípolis (Isla de León. 450.000 aC), que se fue dibujando de sur a norte. Le siguió la isla de Kotinoussa (Sancti Petri. 130.000 aC), que nació desde su extremo meridional. La última en nacer fue la bellísima isla de Erytehia (Cádiz. 100.000 aC), que se forjó de norte a sur (Modificado sobre Mabesone. 1963)





A finales del Pleistoceno, durante el periodo de máxima congelación de la Última Glaciación (28.000 - 10.000 aC), el mar retrocedió de manera extraordinaria (descendió 120 metros y se alejó 14 km de la actual línea de costa). La Bahía se vació por completo, convirtiéndose en una   extensa y rocosa llanura fluvial recorrida por el Guadalete. El río gaditano buscó el mar por donde pudo, y nos consta que talló en la "roca ostionera" diversos cauces a modo de improvisada desembocadura. Se postula que la primera senda rocosa tallada fue el "Caño de Sancti Petri", le siguió el "Río Arillo" y, finalmente, el célebre "Canal Bahía-Caleta". Es fácil adivinar la desembocadura del Guadalete en la Tacita de Plata, basta mirar la Caleta desde el cielo. Os he dibujado un esquema con los paleocauces y sus posibles fechas de actividad, solo la vinculada al Canal Bahía-Caleta han sido constatadas por la ciencia (periodo de actividad entre los 12.000 y 8.500. aC. Llave et ak 1999).




3) El Golfo Tartésico y La Bahía de Cádiz holocénica (<11.700 a)



La primera mitad del periodo postglaciar (12.000-5.000 aC), viene definido por un "rápido" ascenso del nivel del mar (transgresión flandriense). Desde entonces el mar se ha mantenido en niveles similares a los actuales, con una muy discreta tendencia a seguir creciendo. 



3.1) El Golfo Tartésico


Alcanzada la estabilidad marina, nos encontramos con un Golfo Tartésico sin Lago Ligur. La sedimentación fluvial comienza a producir las típicas marismas del Bajo Guadalquivir, que no tardarán en consolidar la zona. Así se irá configurando el medio donde según la tradición, los tartessos acabarían fundando su legendaria capital (Que a fecha de hoy sigue sin ser encontrada). Huelga decir que tras la ocupación romana el Bajo Guadalquivir acabaría compactando el viejo Golfo, que ha desaparecido por completo en la actualidad. (Golfo tartésico en el 4.500 aC. Borja Barrera. 2018)





3.1) La Bahía de Cádiz 



Alcanzado el equilibrio marino, el nuevo estuario del Guadalete desplazó la desembocadura del Guadalete hasta el  actual poblado de Doña Blanca y las tres islas gaditanas (Erytheia, Kottinoussa y Antípolis) conservaron su insularidad. Esta fue la Bahía de Cádiz que conocieron los primeros fenicios (S. VIII aC) (S.VIII aC. Ana María Niveau de Villedary. 2020)





Me parece muy interesante destacar que en tiempos fenicios, el Guadalete y el Río San Pedro eran entidades muy bien diferenciadas. La sedimentación fluvial y mareal del estuario, facilitó la consolidación de nuevas zonas de marismas. Cuando los romanos ocuparon la zona, ya podemos afirmar que el la desembocadura del río gaditano "era" el Río San Pedro, debido a una fusión de estuarios (500 y 100 aC. Modificado de Alonso et Al. 2009)





Son muchas las leyendas que intentan explicar la etimología del Guadalete. La más hermosa de todas ellas nos cuenta que tras la fundación de Gadir los fenicios se enemistaron con una supuesta colonia griega. La tensión forzó a ambas partes a enfrentarse en el campo de batalla, si bien justo antes de la contienda llegaron a un acuerdo de paz inesperado. Como se abandonó la intención de lucha a orillas del río gaditano, se le dio el nombre de "Río del Olvido" (Lete). Dice la leyenda que en memoria del acuerdo se irguió una hermosa columna en sus aguas (aunque nunca se ha encontrado).


Los romanos convirtieron Gades en una de las ciudades latinas más importantes del mundo, motivo por el cual se hizo indispensable construir un nuevo puerto acorde con las nuevas necesidades (el viejo canal Bahía-Caleta, en la propia Gades, se había cegado años antes). Sería un patricio gaditano, Lucio Cornelio Balbo “El Menor”, quien decidiera evitar el paso de las marismas del Río San Pedro y llegar directamente a la Bahía de Cádiz justo donde la Vía Augusta cruzaba el río. Así se construyó, a pico y pala, el "Canal de Balbo" (19 dC) que se convertiría en la nueva desembocadura del Guadalete (desconectándolo del Río San Pedro). Este canal artificial, marcó el nacimiento del "Portus Gaditanus" (Puerto de Santa María) y su desembocadura ha pervivido hasta tiempos modernos (300 dC. Modificado de Alonso et Al. 2009) 





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